Esta vía férrea empotrada cuenta con una losa de riel de 225 metros de longitud, vertida estratégicamente en 14 secciones a modo de rayuela, cada una de 16 metros de longitud y 46 centímetros de espesor. La construcción requirió una tolerancia estricta de 3 milímetros, tanto horizontal como verticalmente, incluyendo el riel y el hormigón.
Nuestro equipo ató e instaló las barras de refuerzo simultáneamente con la instalación de los rieles. Este proceso requirió una estrecha coordinación con los subcontratistas principales para mantener la alineación durante cada vertido. Una vez colocados los rieles, se completó la instalación de las barras de refuerzo restantes.
La losa se moldeó cuidadosamente para que coincidiera con las pendientes horizontales y las curvas verticales existentes, lo que garantizó una integración perfecta con el pavimento circundante.