El trabajo en esta planta de nitrógeno líquido requirió el cumplimiento de parámetros rigurosos en la construcción de sus cimientos industriales. El alcance del proyecto incluyó la construcción de una cimentación elevada con 37 columnas de 3,5 metros de altura, que soportan una losa de techo con una tolerancia de planitud de tan solo 4,5 centímetros. La base de 1,8 metros de profundidad nos obligó a implementar un plan interno de monitoreo del control térmico. Este paso fue fundamental para gestionar eficazmente el hormigón en masa y garantizar los métodos de curado óptimos. Se construyeron cimientos adicionales para un tanque de nitrógeno líquido y una cámara frigorífica. La ejecución precisa de este proyecto fue crucial debido a que las instalaciones vecinas dependen de la producción in situ de nitrógeno líquido, lo que subraya la importancia de cumplir con los plazos del proyecto con un margen de error mínimo.